jueves, octubre 05, 2006

lo de siempre.

Un café bien cargado y una tostada con mantequilla, es lo que todas las mañanas pido, por acto reflejo, un hecho mecánico no estudiado ni premeditado, pero que siempre se repite día tras día, sin aborrecer ni siquiera el pan quemado y la mantequilla derretida, la misma gente, los mismos rostros, las mismas voces, los mismos comentarios… y de nuevo la sensación de no encontrarme ahí, de estar lejos, bien lejos, a kilómetros de distancia, casi sin oír las voces ni los gritos, ni los cotilleos, ni al gentío, sin oler el café recién hecho ni a la tostadora, un suave olor a… diferente, un excitante y renovador paisaje se abre ante mi, sitios que nunca he visto, personas con las que nunca he hablado, calles que no he transitado, lugares que nunca he visitado, todo es nuevo, un sentimiento me recorre todo el cuerpo, se transmite por todos los poros, excitación al límite, ganas de conocer y de aprender, ganas de… comerme el mundo, y es entonces, cuando, se termina el café, la tostada desaparece del plato y dejo el dinero en la barra, en la misma esquina que todos los días junto al servilletero, diciéndole adiós al mismo barman de siempre, saliendo por la misma puerta de siempre y dirigiéndome hacia donde todos los días para hacer… lo de siempre.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

bueno decirte que todos tenemos actos muy mecánicos... el mio por ejemplo es al llegar a la biblioteca es saludar a la gente(conserjes bibliotecarios) y mas de una vez me ddoy cuenta de que ni los estoy mirando....


*ultimamente estoy muy aprado... predicando ene l desierto volverá... jeje

Anónimo dijo...

Pues deberías pedirte una cosa distinta. Y si de verdad quieres cambiar la perspectiva de las cosas prueba esto:

Acércate al camarero cuando vayas a pagar e irte y dile que tú invitas a los siguientes 5 cafés que se pidan con la condición de que no diga a los "afortunados" quién ha pagado...